viernes, 22 de mayo de 2009

La aventura de ser Maestro

Encuentro muchos puntos de coincidencia con José M. Esteve, pues en la Escuela Normal es interesante el hecho de que conozcamos teorías, métodos, estrategias, recursos para enseñar los contenidos temáticos, pero se aprende en realidad a ser maestro en la práctica por ensayo y error. Cuando nos enfrentamos a situaciones reales y no a prácticas y situaciones aparentes.
Por ejemplo recuerdo que cuando estudié la Normal Elemental y la Licenciatura realizamos algunas visitas guiadas, pero nunca me explicaron ni nos enseñaron y ni me interesé por saber cómo se realizaban; que requisitos se deben cumplir, el tiempo para planearla y realizarla y después que hacer, cómo evaluarla. Esto lo aprendí cuando me vi en la necesidad de realizar.

Aprendí con errores. En la primera ocasión que visité en Castillo de Chapultepec no sabía que tenía que solicitar la actividad guiada con un mes de anticipación, llegué y estaba cerrado por mantenimiento. Tuve que buscar otro lugar y este fue el Museo del Caracol (también de Historia de México). Esta experiencia me dejó como aprendizaje que si las actividades no se planean con tiempo, se debe improvisar y ocasiona nerviosismo, estrés, etc. Ahora planeo y realizó mis actividades de este tipo y otras con anticipación.

En relación a ser buen profesor implica mejorar en varios aspectos; conocer y dominar contenidos, conocer y aplicar estrategias, saber adecuarlas y adaptarlas, esto da seguridad. Me resulta interesante incentivar a mis alumnos por el mundo que lo rodea, que conozca su entorno, que les interese la historia sobre todo la local y regional para que entienda la nacional, trato de hacerlos participar a la mayoría y evitar que solo unos cuantos monopolicen la clase. Para tratar el problema de la disciplina, esto se corrige cuando conocemos lo que vamos a enseñar, cuando no vacilamos y así exigir trabajo. Dejar trabajos que puedan realizar los alumnos y que nosotros podamos en realidad revisar, es decir que los contenidos y trabajos sean asequibles a su medio sociocultural. Termino con las palabras del autor: “Me siento heredero de treinta siglos de cultura, y responsable de que mis alumnos asimilen nuestros mejores logros y extraigan consecuencias de nuestros peores fracasos… Y junto a mí, veo a un grupo de colegas…trabajando día a día por mantener en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso”.

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